La dispareunia consiste
en un dolor experimentado durante la relación sexual o en 24 horas posterior a
ésta, incluyendo los genitales y la estructura pélvica (García y Harlow, 2010).
Esta disfunción es muy frecuente en mujeres
en etapa reproductiva y pre-menopáusica, clasificándose en dos
categorías dependiendo de la zona en la cual se presenta el dolor; la primera
es la dispareunia superficial que se refiere a la presencia del dolor en la
zona externa vulvar o en la entrada de la vagina, mientras que la segunda es la
dispareunia profunda que se refiere a la presencia del dolor en la zona media o
profunda de la vagina (Sánchez, 2010).
La dispareunia puede
deberse a causas orgánicas y psicológicas variadas como la falta de lubricación
vaginal, el miedo a la penetración, falta de excitación sexual y problemas de
pareja (Sánchez, 2010). También puede relacionarse con el abuso físico y sexual
que sufra alguna mujer; esta violencia sexual al estar presente en una relación
de pareja implica en muchas ocasiones que la mujer acepte tener relaciones
sexuales sin tener deseo o incluso sea obligada a ello (García y Harlow, 2010).
En cuanto al tratamiento, va a depender de las causas que provoquen las disfunciones, pues si son de base orgánica se trata con medicación o tratamientos médicos especializados, mientras que si las causas son de índole psicológico el tratamiento se puede basar en la reducción de la ansiedad y en la desensibilización sistemática; además el tratamiento puede involucrar métodos tanto psicológicos como médicos, debido a que posea causas mixtas (Sánchez, 2010).
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