martes, 27 de noviembre de 2012

Causas de las disfunciones sexuales de la mujer


Giraldo (2008) señala que en cuanto a su etiología, las disfunciones sexuales en las mujeres tienen dos grandes causas: las orgánicas dentro de las cuales se encuentran aspectos endocrinos, vasculares, neurológicos, metabólicos, tóxicos o medicamentosos;  y las emocionales-situacionales que se relacionan con factores que causan ansiedad, o ambientes inapropiados.

Las disfunciones sexuales femeninas se clasifican en tres ramas: los trastornos del deseo sexual, que puede ser hipoactivo o de aversión; los trastornos de la excitación sexual, como el trastorno orgásmico; y los trastornos de dolor sexual como la dispareunia y el vaginismo (Castaño y Palacios, 2007); es decir, se pueden clasificar de acuerdo con la fase de acuerdo con la fase de la respuesta sexual humana a la cual afectan: al deseo, a la excitación o al orgasmo (Giraldo, 2008).

Dentro de los trastornos de excitación sexual influyen factores biológicos como el déficit de hormonas sexuales, trastornos del suelo pélvico, la diabetes, el tabaquismo, la quimioterapia, funcionamiento vascular, etc.; algunas causas psicológicas como problemas en la relación de pareja o alteraciones psicológicas (Castaño y Palacios, 2009).
En los trastornos del orgasmo las causas biológicas pueden ser el déficit de hormonas sexuales, atrofia en la vulva o la vagina, suelo pélvico hiperactivo, cicatrices, vulvodinia (inflamación), etc. Causas psicológicas y socioculturales como alteraciones psicológicas o juegos preliminares inadecuados, ignorancia sobre los propios genitales, las normas sexuales, la falta de habilidades eróticas, y las mutilaciones (Castaño y Palacios, 2009).

Dentro de los factores de riesgo para la dispareunia  se han encontrado diversas morbilidades ginecológicas, trastornos psicológicos, abuso físico y relaciones de pareja no satisfactorias (Latthe et al., citados por García y Harlow, 2010).
La violencia sexual es un aspecto importante, pues se ha destacado que muchas mujeres no logran decidir cuándo, cómo y con quién relacionarse sexualmente en distintas etapas de su vida (García y Harlow, 2010). Mujeres que fueron violentadas durante la niñez, o que fueron violentadas por distintas personas en distintos momentos de sus vidas, fueron más proclives a presentar dispereunia, en un estudio realizado con mujeres en edad reproductiva en Hermosillo, México (Chapman, citado por García y Harlow, 2010). En ese mismo estudio, se observó que la dispareunia se encontraba asociada con infecciones crónicas en el tracto urinario y enfermedades inflamatorias intestinales (García y Harlow, 2010). 

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