miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Que es una disfunción sexual femenina?



 La disfunción sexual femenina es un trastorno que afecta a una de cada tres mujeres, sin embargo pese a su frecuencia, la gran mayoría de personas no  conocen la fisiología de la respuesta sexual femenina ni sus alteraciones (Bechara, Casabé y Bertolino, 2002). De esta manera, se definen las disfunciones sexuales femeninas como un conjunto de alteraciones e inhibiciones que se  producen en las fases de la respuesta sexual, dificultando disfrutar plenamente de la sexualidad (Ceballos, Barliza y León, 2008).

 Al respecto, Ceballos, Barliza y León (2008) mencionan que las disfunciones sexuales y la autoestima están relacionadas significativamente, debido a que la autoestima se ve afectada por la salud sexual.  En el ámbito de la salud, tanto el DSM-IV TR como el CIE-10, se considera que las disfunciones sexuales son perturbaciones debidas a un desequilibrio en el deseo sexual y  que afecta por tanto, el rendimiento durante el desarrollo de la respuesta fisiológica sexual (Romi, 2008).

 Esta perturbación puede presentarse en cualquier momento en que la persona tenga actividad sexual, por lo que se califica en tres tipos a saber, primaria si la persona la presenta siempre, secundaria si la presenta después de alcanzar alguna respuesta o situacional si la presenta en ciertas circunstancias (Romi, 2008).
Es así como en las mujeres, las principales disfunciones sexuales son cuatro: dispareunia, anorgasmia, vaginismo y anafrodisia.

¿Qué son las disfunciones sexuales femeninas?



Un pequeño corto sobre el vaginismo y la vivencia de la sexualidad femenina en mujeres mexicanas.

martes, 27 de noviembre de 2012

Causas de las disfunciones sexuales de la mujer


Giraldo (2008) señala que en cuanto a su etiología, las disfunciones sexuales en las mujeres tienen dos grandes causas: las orgánicas dentro de las cuales se encuentran aspectos endocrinos, vasculares, neurológicos, metabólicos, tóxicos o medicamentosos;  y las emocionales-situacionales que se relacionan con factores que causan ansiedad, o ambientes inapropiados.

Las disfunciones sexuales femeninas se clasifican en tres ramas: los trastornos del deseo sexual, que puede ser hipoactivo o de aversión; los trastornos de la excitación sexual, como el trastorno orgásmico; y los trastornos de dolor sexual como la dispareunia y el vaginismo (Castaño y Palacios, 2007); es decir, se pueden clasificar de acuerdo con la fase de acuerdo con la fase de la respuesta sexual humana a la cual afectan: al deseo, a la excitación o al orgasmo (Giraldo, 2008).

Dentro de los trastornos de excitación sexual influyen factores biológicos como el déficit de hormonas sexuales, trastornos del suelo pélvico, la diabetes, el tabaquismo, la quimioterapia, funcionamiento vascular, etc.; algunas causas psicológicas como problemas en la relación de pareja o alteraciones psicológicas (Castaño y Palacios, 2009).
En los trastornos del orgasmo las causas biológicas pueden ser el déficit de hormonas sexuales, atrofia en la vulva o la vagina, suelo pélvico hiperactivo, cicatrices, vulvodinia (inflamación), etc. Causas psicológicas y socioculturales como alteraciones psicológicas o juegos preliminares inadecuados, ignorancia sobre los propios genitales, las normas sexuales, la falta de habilidades eróticas, y las mutilaciones (Castaño y Palacios, 2009).

Dentro de los factores de riesgo para la dispareunia  se han encontrado diversas morbilidades ginecológicas, trastornos psicológicos, abuso físico y relaciones de pareja no satisfactorias (Latthe et al., citados por García y Harlow, 2010).
La violencia sexual es un aspecto importante, pues se ha destacado que muchas mujeres no logran decidir cuándo, cómo y con quién relacionarse sexualmente en distintas etapas de su vida (García y Harlow, 2010). Mujeres que fueron violentadas durante la niñez, o que fueron violentadas por distintas personas en distintos momentos de sus vidas, fueron más proclives a presentar dispereunia, en un estudio realizado con mujeres en edad reproductiva en Hermosillo, México (Chapman, citado por García y Harlow, 2010). En ese mismo estudio, se observó que la dispareunia se encontraba asociada con infecciones crónicas en el tracto urinario y enfermedades inflamatorias intestinales (García y Harlow, 2010). 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Bases Neuroanatómicas


Los conocimientos en torno a la forma en la cual el sistema nervioso central controla la función sexual femenina es limitada. Algunos datos sugieren que la modulación supramedular que desciende de los reflejos genitales femeninos surge de estructuras del tronco encefálico, como el núcleo paragigantocelular, el locus colruleus y la sustancia gris periacuaductal del mesencéfalo; estructuras hipotalámicas como el área preóptica medial, el núcleo ventromedial y el núcleo paraventricular; y estructuras procencefálicas como la amígdala.

En los seres humanos, la reducción en los impulsos sexuales puede correlacionarse con las disfunciones del lóbulo temporal; también, en las hembras la parte del cerebro más importante en la conducta sexual es el núcleo ventromedial del hipotálamo.

Las lesiones en el área preóptica medial y el núcleo ventromedial del hipotálamo reducen o eliminan el comportamiento sexual, mientras que un daño en las estructuras límbicas o paralímbicas provocan hípersexualidad.

El examen físico necesario para determinar la causa de la disfunción incluye examen neurológico, que atienda especialmente los dermatomas D11-L2 Y S2-4 y al reflejo bulbocavernoso, el cual es una respuesta polisináptica que sirve para evaluar la integridad del nervio pudendo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Lo que debes saber sobre disfunciones sexuales femeninas



Conferencia sobre las disfunciones sexuales y sus posibles causas llevada a cabo por la Dr. Isabel Saro Cervantes en la UNAM

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Qué es la Anafrodisia?


 La anafrodisia se define como la ausencia de orgasmo y de deseo sexual; también se le conoce como frigidez (Herrera, 2005). Esta disfunción sexual femenina se puede presentar en diversos grados, los cuales incluyen la anestesia vaginal que consiste en disfrutar del contacto corporal pero no  poder tener un orgasmo, el orgasmo clitoridiano que consiste en un orgasmo del clítoris pero no de la vagina y carencia de imaginación del deseo que consiste en la incapacidad de imaginarse actos eróticos (Herrera, 2005).

 En cuanto al tratamiento de la anafrodisia, en el ámbito psicológico se utilizan diversas técnicas como la terapia en pareja, la reactivación del autoerotismo, la imaginería, la estimulación audiovisual, entre otras (Herrera, 2005).  Así mismo, para trata de una manera más efectiva esta disfunción, se debe tener presente que el estado de ánimo, la ansiedad el estrés y  la depresión provocan una disminución en el deseo sexual femenino.

La dispareunia

¿ Qué es la Dispareunia?


 La dispareunia consiste en un dolor experimentado durante la relación sexual o en 24 horas posterior a ésta, incluyendo los genitales y la estructura pélvica (García y Harlow, 2010). Esta disfunción es muy frecuente en mujeres  en etapa reproductiva y pre-menopáusica, clasificándose en dos categorías dependiendo de la zona en la cual se presenta el dolor; la primera es la dispareunia superficial que se refiere a la presencia del dolor en la zona externa vulvar o en la entrada de la vagina, mientras que la segunda es la dispareunia profunda que se refiere a la presencia del dolor en la zona media o profunda de la vagina (Sánchez, 2010).

 La dispareunia puede deberse a causas orgánicas y psicológicas variadas como la falta de lubricación vaginal, el miedo a la penetración, falta de excitación sexual y problemas de pareja (Sánchez, 2010). También puede relacionarse con el abuso físico y sexual que sufra alguna mujer; esta violencia sexual al estar presente en una relación de pareja implica en muchas ocasiones que la mujer acepte tener relaciones sexuales sin tener deseo o incluso sea obligada a ello (García y Harlow, 2010).

 En cuanto al tratamiento, va a depender de las causas que provoquen las disfunciones, pues si son de base orgánica se trata con medicación o tratamientos médicos especializados, mientras que si las causas son de índole psicológico el tratamiento se puede basar en la reducción de la ansiedad y en la desensibilización sistemática; además el tratamiento puede involucrar métodos tanto psicológicos como médicos, debido a que posea causas mixtas (Sánchez, 2010).