Los
conocimientos en torno a la forma en la cual el sistema nervioso central
controla la función sexual femenina es limitada. Algunos datos sugieren que la
modulación supramedular que desciende de los reflejos genitales femeninos surge
de estructuras del tronco encefálico, como el núcleo paragigantocelular, el
locus colruleus y la sustancia gris periacuaductal del mesencéfalo; estructuras
hipotalámicas como el área preóptica medial, el núcleo ventromedial y el núcleo
paraventricular; y estructuras procencefálicas como la amígdala.
En
los seres humanos, la reducción en los impulsos sexuales puede correlacionarse
con las disfunciones del lóbulo temporal; también, en las hembras la parte del
cerebro más importante en la conducta sexual es el núcleo ventromedial del
hipotálamo.
Las
lesiones en el área preóptica medial y el núcleo ventromedial del hipotálamo
reducen o eliminan el comportamiento sexual, mientras que un daño en las
estructuras límbicas o paralímbicas provocan hípersexualidad.
El
examen físico necesario para determinar la causa de la disfunción incluye
examen neurológico, que atienda especialmente los dermatomas D11-L2 Y S2-4 y al
reflejo bulbocavernoso, el cual es una respuesta polisináptica que sirve para
evaluar la integridad del nervio pudendo.
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